Transformar actitudes para facilitar el trabajo en equipo
¿Has tenido alguna relación laboral fría y distante? ¿Has sentido una barrera invisible entre tu y tu supervisor inmediato? Si no lo has vivido (qué suerte!) seguramente algún colega que conoces, sí lo ha experimentado. Esos momentos se originan, por lo general, gracias a tres “catalizadores emocionales” que a menudo regulan, sin que nos demos cuenta, la temperatura de nuestro entorno laboral: el cinismo, el escepticismo y la desconfianza.

Hoy vamos a explorar cómo estas actitudes frenan la creatividad y la cooperación, y a largo plazo, destruyen la cultura organizacional y la reemplazan por una tóxica y nociva.
Tres saboteadores silenciosos
1. El cinismo:
Imagina estar dentro de una habitación con lentes de sol tan oscuros que distorsionan todo, o al menos, se ve borroso y poco claro. Así se ve el mundo cuando el cinismo toma el control en nuestra vida profesional. Cuando un colega sugiere una mejora o propone una nueva idea, la reacción de algunos es pensar que tiene una segunda intención o que “eso nunca va a funcionar.” Este tipo de pensamiento actúa como un virus que, si no se controla, contamina rápidamente el ambiente. Asumir cosas que no sabemos sin son ciertas, es desafortunadamente, una práctica común. ¿No crees?
2. El escepticismo excesivo:
El escepticismo, en dosis moderadas, puede ayudarnos a tomar decisiones mejor informadas. Hay una serie en TED Talks que presenta el escepticismo sano como un valor para descubrir la verdad. Es muy interesante. Es como el sombrero “negro” de Edward de Bono (permite prevenir riesgos, en ocasiones). Pero en exceso, se convierte en un ancla demasiado pesada que impide al equipo avanzar, explorar y adoptar cambios. El escepticismo extremo congela cualquier intento de innovación, dejando estancadas a las personas y a la organización. En todo caso, puedes ser escéptico respecto a algo o un proceso, pero no seas escéptico respecto a las capacidades de las personas.
3. La desconfianza:
Esta actúa como un muro invisible, separando a las personas y dificultando la colaboración. Cuando en un equipo se instalan la duda y la sospecha, la comunicación se vuelve escasa y el trabajo en equipo sufre. Para que un equipo prospere, la confianza es fundamental.

Romper con los saboteadores
- De cínico a constructivo
Transformemos el cinismo en curiosidad. En vez de suponer lo peor, probemos nuestras teorías cínicas: si crees que tus compañeros de trabajo son egoístas, prueba a pedirles ayuda con algo pequeño. ¿Cómo responden? A veces, el simple hecho de cuestionar una creencia puede abrirte a experiencias y relaciones más positivas. - De escéptico a analítico
En lugar de frenar una nueva idea por puro escepticismo, cuestionemos desde la curiosidad y el análisis. ¿Qué nos hace dudar? ¿Qué podríamos averiguar para darle una oportunidad? Este enfoque abre espacio para la innovación, transformando la resistencia en una evaluación práctica de la viabilidad de ideas y proyectos. Si revisaste la serie de Ted Talk sobre escepticismo, seguramente rescataste la importancia de la curiosidad y la profundidad. - De desconfiado a prudente
La prudencia implica un equilibrio entre la apertura y la cautela. Trabajemos en bajar los muros y fomentar una actitud de respeto mutuo y transparencia. La prudencia nos permite escuchar y responder sin asumir lo peor de los demás, construyendo así un ambiente de trabajo más solidario y colaborativo.
Cada ambiente de trabajo y cada equipo tiene sus particularidades. Antes de juzgar o interpretar la relación entre dos colaboradores, es importante conocer los antecedentes y reflexionar sobre la situación. Asimismo, conviene hacer diagnósticos objetivos antes de buscar una solución a un ambiente tóxico o cínico.
Crear ambientes de confianza y cooperación es una tarea que requiere INTENCIÓN. Cuando se convierte en una prioridad, los resultados pueden ser maravillosos. Transformemos esos “catalizadores emocionales” que enrarecen el ambiente y abramos la puerta a una cultura de trabajo mucho más cálida, productiva y enriquecedora.
Los Team Buildings y los Team Shakings (también los talleres de Points of YOU) son oportunidades extraordinarias para revisar la energía del equipo; hacer una pausa; crear espacios para la integración, la confianza y la comunicación transparente. Cada uno de nosotros, puede marcar la diferencia.
¡Hasta la próxima!





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