Pedir y dar consejos…

Es fascinante entender por qué fallamos al buscar y dar orientación, incluso con las mejores intenciones:

Cuando BUSCAMOS consejos, tendemos a:

  • Valorar más el consejo de las personas en las que CONFIAMOS (aunque la confianza no garantiza validez). Confundimos la seguridad con la que alguien habla con la calidad de su razonamiento;
  • Descartar automáticamente el consejo de personas con quienes hemos tenido DESACUERDOS previos, aunque su perspectiva pueda ser exactamente lo que necesitamos;
  • Y aquí está un dato interesante: las personas en posiciones de poder o con mucha experiencia tienden a ignorar los consejos… (Efecto Dunning-Kruger).

Esto significa que mientras más alto subimos en la jerarquía, más riesgo tenemos de cerrarnos a la orientación que requerimos.

Cuando DAMOS consejos, caemos en trampas igualmente problemáticas:

  • Ofrecemos orientación NO solicitada (que rara vez se toma en cuenta … y daña la relación);
  • Diagnosticamos PREMATURAMENTE porque vemos similitudes superficiales con situaciones que enfrentamos antes, sin entender las particularidades de la persona o del contexto;
  • Respondemos desde nuestra experiencia PERSONAL: “Yo en tu lugar haría…” Sin considerar que no estamos en su lugar, que no son las mismas condiciones ni el mismo entorno político-organizacional;
  • Comunicamos de forma VAGA o abrumadora. O damos demasiadas opciones sin ayudar a priorizar, generando parálisis en lugar de claridad (algunos líderes y profesores son demasiado abstractos);
  • Nos OFENDEMOS cuando nuestro consejo no se acepta completamente, y reducimos la comunicación posterior justo cuando más se necesita la conversación continua.

El problema no es solo que cometemos estos errores. Es que no sabemos que los estamos cometiendo.

La intuición como brújula

A veces, sobre todo en ambientes corporativos, subestimamos nuestra intuición. Esa voz interna que a veces nos dice “esto no está bien, aunque suene bien.” O “esto no terminará bien”. 

Nos cuesta escuchar esa voz cuando estamos en modo “ejecución constante”. Necesitamos pausa y silencio; bajar la velocidad … para escucharla.

Hace pocos años, en un workshop de Points of You, sentí esa voz. Pero tenía miedo de escucharla.  ¿Qué es eso que me genera “confusión y dolor” y no quiero enfrentar?. Justo hace pocos días, en un café virtual con mi amiga Milagros, le comenté que quiero explorar esa “intuición”.

Points of You – Flow

La intuición nos da información valiosa. Pero hay que darle espacio. Y ser valientes para actuar respecto al mensaje que nos ofrece.

Como líderes, tenemos la responsabilidad de crear espacios donde las personas puedan expresar lo que sienten, no solo lo que piensan. A veces, la información más relevante sobre un proyecto, un proceso o una decisión estratégica no viene de los datos. Viene de un compañero que dice: “No sé explicarlo bien, pero esto no cuadra.”

La comunicación se interrumpe por perspectivas diferentes

¿Por qué la comunicación entre quien busca orientación y quien la da se rompe tan facilmente?

Las personas en un rol de líder/coach/asesor se enfocan en el propósito (el por quédebería realizarse una acción). En cambio, los que buscan o necesitan consejos están preocupados con las tácticas (cómo hacer las cosas).

Ante el mismo desafío, cuando asesoramos, somos idealistas, abstractos y “teóricos”; y cuando queremos orientación, pensamos de manera pragmática y funcional. 

Esto explica los malentendidos. Tú como líder puedes estar pensando en la transformación cultural necesaria (el por qué), mientras tu equipo está preocupado por cómo van a manejar la carga de trabajo durante la transición (el cómo).

Nadie se equivoca. Sólo estamos moviéndonos desde perspectivas diferentes. La clave es reconocer la situación y cerrar la brecha.

El coaching/asesoría como conversación, no como transacción

El coaching NO es una transacción: “dame tu problema, aquí está mi solución.”

Es un proceso creativo y colaborativo. Una conversación continua donde ambas partes están aprendiendo. Es una dinámica singular en la que se estimula el pensamiento creativo (Grit & Grace #34).

En EEG y DUX hemos desarrollado el Coaching Activo®: una metodología que aspira a acompañar a los líderes en sus procesos de evolución, adaptación y actualización. No se trata de hacer preguntas reflexivas y luego dejarlos solos…, o … en el otro extremo, de resolver problemas puntuales; se trata de desarrollar las capacidades de liderazgo para enfrentar diversos desafíos. 

El Coaching Activo®:

  • Ayuda a tomar mejores decisiones, no dando las respuestas, sino facilitando procesos en los que se evalúan opciones y se aprende a anticipar consecuencias;
  • Genera auto-confianza. Ante grandes responsabilidades, dudamos de nuestras capacidades. El Coaching Activo® nos ayuda a vincular nuestra intuición y conocimiento con las perspectivas de otros;
  • Desarrolla pensamiento crítico y visión creativa. No basta con analizar bien los problemas. Necesitamos ver posibilidades donde otros ven límites, que cuestionemos creencias limitantes y diseñemos futuros alternativos.

Esto es lo que distingue al Coaching Activo® de otros enfoques: no es solo escucha empática ni tampoco consultoría tradicional. Es un acompañamiento que activa las capacidades latentes del líder para que pueda liderar con mayor autonomía, claridad y creatividad.

Explora, experimenta, cree, ajusta, avanza.

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Sharon Manno

🌍 Liderazgo y comunicación|

Hago preguntas que ayudan a generar claridad y ofrezco ideas prácticas para potenciar la colaboración, la cultura y los resultados. 

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