Auto-confianza y auto eficacia

Hace un año, tuve el privilegio de acompañar como coach a dos jóvenes profesionales venezolanas trabajando en empresas de alto calibre en República Dominicana. Brillantes, disciplinadas, con ideas frescas y comprometidas con sus organizaciones. Sin embargo, ambas tenían muchas dudas respecto a sus capacidades: se sentían impostoras.

El entorno era competitivo, pero no hostil: tenían jefes que no sabían liderar a millennials, que no entendían sus necesidades emocionales, sus expectativas de propósito y desarrollo, ni su necesidad de comunicación abierta y horizontal. Pero el problema no estaba “afuera”… era más profundo, más del día a día: ambas dudaban de su valor real, minimizaban sus logros y no aprovechaban las oportunidades. Ante una crítica por parte de sus jefes a alguno de sus trabajos, sentían que el mundo se les venía encima. Algo en su narrativa interna no estaba alineado con su realidad externa.

Este patrón es más común de lo que creemos.

El síndrome del impostor afecta al 70% de las personas en algún momento de sus vidas¹. Se presenta como la sensación de no estar a la altura, de haber llegado por suerte, de que en cualquier momento van a descubrir que no eres tan buena como creen. Lo peligroso es que suele atacar justo en esa etapa cuando estamos creciendo en las empresas, cuando nos enfrentamos a retos nuevos y queremos asumir más responsabilidad.

Y aunque las condiciones de algunas empresas pueden amplificar esta situación, el origen de esta baja autoestima casi siempre está en la relación que tenemos con nuestra propia historia.

Estrategias respaldadas por la ciencia para desactivar al impostor que llevas dentro

1. Auto evaluación “esencial”

El modelo de auto-evaluación desarrollado por el psicólogo Timothy A. Judge, es uno de los enfoques más robustos para entender cómo nuestra autoestima, confianza y estabilidad emocional impactan directamente en nuestra satisfacción laboral y desempeño

Este modelo tiene cuatro dimensiones clave:

  • Autoestima: la base emocional para valorarte sin necesitar validación externa.
  • Autoeficacia (Albert Bandura): tu creencia de que puedes lograr lo que te propones, incluso en condiciones adversas. Así como la capacidad de mantener el equilibrio frente a las críticas, la presión y los desafíos.
  • Locus de control (Julian Rotter): si crees que controlas tu destino o si eres víctima de las circunstancias. (Locus significa “lugar”. “Tenemos o no tenemos” control sobre lo que nos pasa). 
  • Estabilidad emocional: capacidad para gestionar las emociones con serenidad, y no caer en ansiedad/ depresión.

Las personas que se auto-evalúan de manera positiva, por lo general, sienten más satisfacción laboral, tienen mejor manejo del estrés y finalmente, generan mejor desempeño profesional

2. Reescribe tu narrativa: lo qué te dices a ti mismo, moldea tu identidad

Yo suelo llamar a esto construir una “segunda historia” que esté a tu servicio. El psicólogo Dan P. McAdams desarrolló la teoría de la identidad narrativa, que afirma que todos nos contamos una historia sobre quiénes somos, de dónde venimos y hacia dónde vamos. En español, Paul Ricoeur escribió también un libro sobre la construcción de identidad a través de historias. El distingue entre “identidad ídem”(permanencia) e “identidad ipse” (capacidad de cambio narrativo). En ésta última, esta la clave.3 Esa historia puede impulsarte… o hundirte.

  • Narrativas positivas: interpretas cada reto como algo necesario para tu evolución.
  • Narrativas negativas y destructivas: ves los fracasos como algo espantoso…pruebas de que no eres suficiente.

🔁 ¿Cuál historia te estás contando? En mis sesiones con estas dos jóvenes líderes, una de las tareas consistía en reformular su historia: dejar de verse como “víctimas de un ambiente que no las entiende/valora” y empezar a mirarse como “dueñas de su futuro a pesar de los retos”.

3. Disciplina y Kaizen. La historia del bambú chino

Cuando plantamos un bambú… durante años no crece hacia afuera ni un centímetro. No pasa nada el primer año. No hay señales de crecimiento. Ni siquiera una pista. Lo mismo el segundo año. El tercer año tampoco. El árbol se riega cuidadosamente cada año, pero no pasa nada. Así transcurren cuatro años. Luego llega el quinto año. Y de pronto: ¡el bambú brota y puede crecer entre 12 y 15 metros en sólo unos meses! 

La pregunta es: ¿realmente el bambú crece todos esos metros en unos pocos meses? ¿O estaba el pequeño árbol creciendo bajo tierra, desarrollando un sistema de raíces y una base estable lo suficientemente fuerte para apoyar su potencial de crecimiento hacia afuera en el quinto año y más allá? 

  • La disciplina y el esfuerzo te darán confianza;
  • Las raíces profundas del autoconocimiento te mantendrán firme ante cualquier desafío.

Conclusión: enfócate en la constancia y la disciplina… en lugar de buscar la perfección inmediata. El síndrome del impostor no podrá derribarte porque tu sistema de raíces será demasiado fuerte.

Tengo una herramienta fabulosa para ti.

Todos nos hemos sentido impostores alguna vez. Pero si miras el camino recorrido y te enorgulleces, y luego miras el camino que esta por delante, con entusiasmo, aprenderás a “auto-liderarte” con Grit & Grace.

Descarga de manera gratuita un mini cuaderno de tareas para liberarte del Síndrome del Impostor. Te prometo que funciona. Si lo haces, ganarás confianza y te sentirás mejor en tu propia piel. Luego me cuentas si te gusta y si te ha servido.

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