Algunas personas me dicen que el día no les alcanza. Otras me dicen que están desmotivadas porque no logran todo lo que quieren -en el tiempo que lo desean- y unas cuantas más señalan que no encuentran la “musa” para procesos creativos. El problema de fondo es que estamos orientados en exceso a la “eficiencia”, la “productividad” y a medir nuestro valor en función de resultados o reconocimiento externo.
¿Y si esta orientación y esta manera de medir, nos impide lograr lo que más queremos? La Dra. Mithu Storoni, en su libro “Hyperefficient: Optimize Your Brain to Transform the Way You Work”, nos invita a repensar la eficiencia: movernos en armonía con nuestro propio ritmo.

Esta es una visión diferente sobre cómo liderar y trabajar de manera inteligente, cuidando, en el proceso, nuestra salud mental y emocional. Es fascinante cómo nuestro cerebro, en lugar funcionar con el botón de encendido y apagado, se adapta a diferentes momentos y necesidades.
🧠 El cerebro tiene engranajes, no un botón ON/OFF
Hay tres tipos de estados: 1/ El estado relajado es cuando surgen esas ideas brillantes e inesperadas. Es como cuando estás tomando un paseo y de repente encuentras la solución a un problema que tenías en la cabeza. Luego está 2/ el estado de enfoque, de coordinación y precisión (lo que Mihaly Csikszentmihalyi llama Flow ) – perfecto para esas tareas que requieren toda tu atención. Y finalmente, 3/ el estado de estrés, útil para momentos de urgencia, es decir, modo “reactivo”. Éste último estado es agotador si se mantiene por mucho tiempo.

Para alcanzar el estado de enfoque, concentración y alta productividad creativa, nuestro cuerpo necesita las condiciones adecuadas. Para resultados óptimos es importante la combinación de lo que ya sabes: ejercicio moderado, respiración controlada, hidratación, nutrición adecuada, tener un espacio de trabajo ordenado y agradable… Algo que subestimamos siempre y sin embargo es clave para la creatividad: un buen descanso.
Aprende a crear las condiciones para cada objetivo. No te presiones para generar soluciones o pensar de manera creativa cuando estas en estado de estrés. La frustración por no lograr lo que quieres generará un círculo vicioso.
⏰ Sigue el reloj interno de tu cerebro- El tiempo es más que oro, es RITMO
De acuerdo con el estudio de Storoni nuestro rendimiento no es constante a lo largo del día. Adam Grant también señala algo similar cuando habla de la gestión del tiempo “no lineal” (es decir, más en función de nuestros propios ritmos y estados). Las primeras horas de la mañana son perfectas para la creatividad y la visión estratégica. Hacia media mañana, nuestro cerebro alcanza su máximo potencial de concentración, ideal para abordar los desafíos más complejos. Y en la medida que avanza el día, nuestra energía declina, sugiriéndonos dedicar ese tiempo a tareas más rutinarias. Claro, esto no funciona para todos de la misma manera. Algunas personas se sienten más productivas por la noche (como mi hijo adolescente 🤪).
Revisa y ajusta tu agenda y la de tu equipo. Por ejemplo, en mi caso, prefiero las reuniones estratégicas a final de la mañana. Identifica tu propio ritmo y cuáles son las horas de máxima claridad mental. Usa estas horas para decisiones importantes y deja lo administrativo, rutinario y reactivo, para las horas en las que estés más cansado y distraido.
El cerebro no está diseñado para concentrarse de forma continua durante horas. Trabajar en ciclos de 60 a 90 minutos, seguidos de pausas cortas, maximiza el rendimiento. Esta misma pauta tenemos para las clases que ofrecemos en la EEG. Preferimos el microlearning a jornadas de 8 horas continuas.
La Pausa Activa la conocimos en Helados Bon. Si, en un proyecto de Experiencia de Servicio en tienda que implementamos allí. Los colaboradores de esta empresa nos sorprendieron con su himno, su alegría y sus intervalos de trabajo.
Ponte un objetivo a alcanzar en 90 minutos. Luego, haz una pausa. Eso te permitirá procesar, integrar y prepararte para el siguiente ciclo de actividad intensa.
🚫 Distracción: el ruido en tu entorno
🔄 El poder de los intervalos de 90 minutos – La “Pausa Activa”
¿Sabías que después de una distracción tardamos 25 o más minutos en recuperar el nivel de enfoque anterior?
Existen múltiples elementos que interrumpen nuestra concentración. Cada notificación, cada correo inesperado, es como un instrumento desentonado en el medio de la sinfonía. La solución no está en ignorar completamente estos elementos, sino en planificar tus ciclos productivos y silenciar las notificaciones durante esos momentos cruciales de concentración.
Establece políticas para minimizar interrupciones durante las horas de trabajo profundo. Un entorno de silencio potencia la productividad.Cierra pestañas y apaga notificaciones. Usa audífonos con cancelación de ruido o música instrumental.

❤️ El bienestar como base de excelencia
Al cuidar nuestro bienestar físico y emocional, estaremos listos para producir ideas y crear cosas maravillosas. Es como la sierra bien afilada que nos ayuda a hacer más eficientes en la tarea de cortar los troncos del bosque (hábito 7 de las personas altamente efectivas, S. Covey). Tanto en tu casa, como en tu organización, promueve una cultura que valore el descanso, el ejercicio y la concentración productiva. Sé “estratégico e inteligente”. 🧘🏻♀️

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