Preparando tu mente y corazón para elevar el bienestar y la productividad
Mi primer encuentro con el concepto de «priming» fue durante el seminario «Unleash the Power Within» de Tony Robbins. Fui con José Luis hace muchos años y marcó nuestra gestión de la «energía». A través de una serie de ejercicios físicos y mentales, descubrimos cómo alinear nuestros objetivos y acciones en tres niveles: mente, corazón y cuerpo.
Posteriormente, al sumergirme en el fascinante mundo del «flow» según la teoría de Mihaly Csikszentmihalyi en mi Curso de Chief Happiness Officer en la Florida University (WOHASU), comprendí una verdad fundamental: para alcanzar ese estado de «máxima productividad con máxima alegría y enfoque», necesitamos una preparación consciente. Este «set up the mind» no es más que configurar nuestra mente para realizar aquello que debemos hacer (como diría JLF: «hacer lo que hay que hacer»)- no por obligación, sino porque está alineado con nuestros valores y porque sabemos que los beneficios a largo plazo superan cualquier distracción momentánea.

La secuencia del priming: dos dimensiones
Te propongo una metodología dividida en dos dimensiones que puedes aplicar al inicio de tu jornada o antes de una sesión dedicada a tus metas crucialmente importantes (MCI).
A. «La dimensión de los sentidos» (apoyándome en el mundo sensible de Platón).
- Tacto: Despierta tu cuerpo antes de sentarte frente al escritorio. Te doy dos opciones (hay más, construye la tuya).
- Mi rutina: ejercicio cardiovascular -HIIT-seguido de una ducha fría (a mi me encanta. JLF la odia).
- Versión express: caminata breve al aire libre más 10 saltos energizantes (Tony Robbins lo recomienda mucho).
- Sabor: Encuentra tu elixir de enfoque personal:
- Café: espresso, macchiato (por herencia italiana calabresa)
- Tés: matcha, chai-latte, té verde (o-cha) (por mi herencia japonesa)
- Infusiones aromáticas
- Mate argentino (época universitaria en la UCV).
- Vista: Crea tu espacio visual ideal:
- Prioriza la luz natural
- Incorpora elementos naturales (plantas)
- Mantén un escritorio minimalista y ordenado
- Añade elementos inspiradores (arte, fotografías)
- Confieso que a veces tengo el escritorio «patas pa´rriba». Pero es temporal… intento siempre ordenar mi espacio hacerlo visualmente agradable.
- Sonido: Diseña tu paisaje sonoro:
- Playlists específicas para concentración. Yo tengo en Spotify varias listas de reproducción para “study and focus”. Si quieres las mías, escríbeme y te las paso.
- Programas binaurales para potenciar el enfoque
- Música instrumental que te inspire
- Olor: Incorpora aromas que activen tu mente:
- Aceites esenciales: cedro, sándalo, lavanda, flores de naranja
- Velas aromáticas
- Difusores naturales



B. La Dimensión de las Ideas (apoyándome en el mundo inteligible de Platón).
- Valores: Dedica tiempo a identificar y reflexionar sobre tus valores fundamentales. Durante tu priming, medita sobre ellos y reconecta con su importancia en tu vida.
- Propósito y significado: Explora tu Ikigai – aquello que te hace vibrar, que te emociona hasta las lágrimas, que te genera un profundo sentido de realización.
- Agradecimiento: Cultiva la gratitud consciente por todo lo que eres, tienes, haces, das y recibes. Busca algo nuevo cada día por lo cual estar agradecido.
- Visión de futuro: Dedica unos minutos a visualizar vívidamente tus metas y el impacto positivo que tendrá tu trabajo del día en tu visión a largo plazo. Imagina con detalle cómo te sentirás al alcanzar tus objetivos.
- Intención del día: Define con claridad tu intención principal para la jornada. No se trata solo de listar tareas, sino de establecer el estado mental y emocional con el que deseas abordar tus responsabilidades. Esto para mi ha sido SUPER IMPORTANTE. En una meditación con Robin Sharma identifiqué cómo esta pequeña acción cambia mi día.

Definir tu intención del día te regala enfoque
Construyendo tu «ritual personal»
Para crear tu secuencia personalizada de priming, te invito a explorar cada dimensión con curiosidad y atención. Identifica qué elementos resuenan más contigo y créa un ritual que puedas mantener consistentemente.
Para la dimensión sensorial, elige experiencias que sean:
- Fácilmente reproducibles
- Genuinamente placenteras
- Adaptables a diferentes contextos
Para la dimensión de las ideas, busca un espacio tranquilo donde puedas:
- Sentarte o recostarte cómodamente
- Respirar consciente y profundamente
- Conectar con tu esencia más profunda
- Acompañarte de música suave si lo deseas
No necesitas incorporar todos los elementos cada vez. La clave está en la consistencia y en elegir aquellos aspectos que verdaderamente resuenen contigo y tu estilo de vida.
Toma nota de tu secuencia, practícala y ajústala según tus necesidades. Con el tiempo, este ritual se convertirá en el puente que te conecta con tu mejor versión cada día. A mi me ha funcionado y espero que a ti te regale bienestar y productividad.


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