Estas herramientas te ayudarán a aprovechar las mejores horas del día para la creatividad y el análisis, elevar el estado de concentración en tareas importantes, mejorar el estado de ánimo y cuidar tu postura.
1. ¿Sentado o de pie?
Lo mejor es alternar: tener un escritorio que te permita trabajar sentado durante un período de tiempo, de 10 a 30 minutos más o menos, y luego pasar al trabajo de pie durante 10 a 30 minutos. La investigación también muestra que es una buena idea dar un paseo de 5 a 15 minutos después de cada 45 minutos de trabajo. Existe evidencia de que alternar con frecuencia estar sentado y de pie puede reducir el dolor de cuello, hombros y espalda.

2. ¿A qué hora hacemos qué?
La primera parte de tu día (de 0 a 8 horas después de despertarte) cuenta con unas sustancias químicas como la norepinefrina, cortisol y dopamina que te ponen en alerta. Eso puede aumentar aún más con la luz solar, la cafeína y el ayuno. En esta fase es ideal el pensamiento analítico «duro» y cualquier trabajo que encuentres particularmente desafiante. La segunda parte del día, (de 9 a 16 horas después de despertarte) se caracteriza porque los niveles de serotonina son relativamente elevados, lo que se presta a un estado de ánimo algo más relajado, óptimo para la lluvia de ideas y el trabajo creativo. Y la última parte del día (de 17 a 24 horas después de despertarte) es importante crear condiciones para el descanso: un entorno oscuro o muy tenue y la temperatura ambiente baja (tu cuerpo necesita bajar de temperatura para conciliar el sueño y permanecer dormido).

3. La pantalla y el lugar al que miramos
Existe una relación entre el lugar donde miramos y nuestro nivel de alerta. Al mirar hacia el suelo, se activan las neuronas relacionadas con la calma y la somnolencia. Mirar hacia arriba hace lo contrario.
Levantarse y sentarse derecho mientras mira una pantalla o un libro que está elevado ligeramente por encima del nivel de los ojos generará niveles máximos de alerta. Conseguir que la pantalla esté a la altura de los ojos o por encima de ella y no funcione mientras se mira la pantalla puede requerir un poco de configuración del espacio de trabajo, pero merece la pena por los beneficios para la mente y el trabajo.
4. Música de fondo para un rendimiento óptimo
Los ritmos binaurales son una herramienta ordenada y respaldada por la ciencia para colocar al cerebro en un mejor estado para el aprendizaje. Como su nombre indica, los ritmos binaurales consisten en un sonido (frecuencia) que se reproduce en un oído y una frecuencia de sonido diferente en el otro oído. Solo funciona con auriculares. Se ha demostrado que los latidos binaurales (alrededor de 40 Hz) aumentan ciertos aspectos de la cognición, incluida la creatividad, y pueden reducir la ansiedad. Los mecanismos exactos aún están bajo investigación, pero los efectos son impresionantes.

5. Efecto catedral para optimizar el espacio de trabajo
El pensamiento se vuelve «más pequeño», más centrado en el procesamiento analítico, cuando estamos en pequeños campos visuales. Lo contrario también es cierto. En resumen, trabajar en espacios de techos altos provoca pensamientos abstractos y creatividad, mientras que trabajar en espacios de techos bajos promueve el trabajo detallado.

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